Una historia que comenzó con una camioneta y una caja de herramientas

A comienzos de la década de 1960, Mario Latártera, inmigrante italiano proveniente de Puglia, llevaba ya varios años dedicado al oficio eléctrico. Había comenzado a trabajar desde muy joven y, al establecerse en Venezuela, continuó desarrollando su experiencia en la reparación y el rebobinado de motores.

En Valencia conoció a Oswaldo Micalizzi, también inmigrante italiano, quien había adquirido experiencia en el área eléctrica desde muy joven en Europa.

Compartían un oficio, experiencia técnica y, sobre todo, la voluntad de construir algo propio. Para comenzar, cada uno aportó lo que tenía: Oswaldo, una caja de herramientas; Mario, una camioneta.

Con esos recursos comenzaron a recorrer las industrias de Carabobo ofreciendo servicios de reparación de motores eléctricos.

Los primeros años

El primer taller funcionó en un pequeño estacionamiento cerca de la avenida Cedeño, en Valencia.

Durante el día, Mario y Oswaldo recorrían las empresas, retiraban equipos, realizaban instalaciones y atendían a sus clientes. Por las noches regresaban al taller para reparar los motores que debían volver a poner en funcionamiento al día siguiente.

Fue precisamente uno de esos clientes quien les presentó un nuevo desafío: tenía un transformador averiado y necesitaba repararlo.

Mario y Oswaldo aceptaron el trabajo.

Aquella decisión amplió el rumbo del negocio. A la experiencia que habían construido alrededor de los motores se sumó una nueva actividad que, con los años, se convertiría en una parte fundamental de su trayectoria: los transformadores eléctricos.

1964: nace Costel, C.A.

El crecimiento no tardó en exigir más espacio, personal y capacidad.

La operación se trasladó a un galpón de mayor tamaño en la avenida La Feria, donde comenzaron a atender un volumen creciente de equipos y a incorporar nuevos trabajadores.

En 1964 se registra formalmente Costel, C.A., dando inicio a una trayectoria empresarial que continúa hasta hoy.

Durante los años siguientes, la empresa siguió creciendo y especializándose. Las necesidades de la industria planteaban nuevos desafíos y, con cada uno de ellos, se ampliaban también los conocimientos, servicios y capacidades de la organización.

Lo que había comenzado como un pequeño taller de reparación de motores empezó a convertirse en una operación cada vez más amplia dentro del sector eléctrico venezolano.

De un taller a un grupo de empresas

Con el paso de las décadas, aquella operación iniciada por Mario y Oswaldo evolucionó hacia distintas áreas de especialización.

El crecimiento llevó también a un nuevo destino: la Zona Industrial La Quizanda, en Valencia, donde se establecieron las operaciones y donde actualmente se encuentran las empresas del grupo.

El mismo oficio, seis décadas después: núcleo y bobinas de un transformador fuera de su tanque, en el taller de La Quizanda.
El mismo oficio, seis décadas después: núcleo y bobinas de un transformador fuera de su tanque, en el taller de La Quizanda.

A partir de una misma historia y experiencia técnica, fueron desarrollándose las capacidades que hoy conforman Grupo Costel, integrado por Costel, C.A., Sidelca, C.A. y C.A. Mantenimiento Eléctrico Costel.

Tres empresas especializadas que comparten un mismo origen, pero que han desarrollado conocimientos, equipos y capacidades propias para atender diferentes necesidades de la industria.

Más de 60 años después

Mucho ha cambiado desde aquel primer taller.

Lo que comenzó con una camioneta, una caja de herramientas y dos inmigrantes recorriendo las industrias de Carabobo ha evolucionado durante más de seis décadas gracias al trabajo de generaciones de personas que han formado parte de esta historia.

Transformador seco con bobinas encapsuladas en resina epóxica, fabricado hoy en Costel.
Transformador seco con bobinas encapsuladas en resina epóxica, fabricado hoy en Costel.

Desde 1964, Grupo Costel ha acompañado a la industria venezolana manteniendo una misma forma de entender el trabajo: conocimiento técnico, capacidad de respuesta y compromiso con cada equipo que vuelve a operar.

Hoy, aquella iniciativa de Mario Latártera y Oswaldo Micalizzi se traduce en tres empresas especializadas, décadas de experiencia acumulada y un propósito compartido: contribuir a la confiabilidad eléctrica y al desarrollo de la industria venezolana.